domingo, 31 de octubre de 2010

Un Funeral (semana mortuoria 03: 2 con un poco de 1)

Estuve ahí, no sé como describir ese sentimiento. Por alguna razón la letra de una de mis canciones preferidas sonaba en mi cabeza "what say you now? the door is opening on your vigil, and i´m in my usual way..." mientras observaba a la gente caminar y se detenerse algunos segundos frente a aquel ataud negro. No solamente me sentía cansado y sumamente triste, había algo mas que me oprimía el pecho y la garganta. Yo estaba sentado, a unos metros de ese ataud, justo frente a él, traía puesto un traje negro, camisa blanca y corbata negra, claro está que el boton de la garganta lo tenía desabrochado ya que el calor que sentía empezaba a volverse insoportable.
Del otro lado del ataud, las mujeres mas importantes de mi vida lloraban desconsoladas, aunque en silencio, yo me quedé donde estaba, sabía perfectamente que no había absolutamente nada que pudiera decirles que alivianara un poco es dolor que llenaba de peso sus corazones, sería algo inutil y tal vez hasta contraproducente.

Despues de unos momentos, algo inusual sucedió. Yo no suelo ir a velorios o funerales, siento que mi presencia es inutil, aunque ésto no quiere decir que no haya ido a mas de uno en mi vida. He ido a los suficientes como para saber que no se usa llevar tulipanes a los funerales, y mucho menos llevar una corona de tulipanes color rojo. Pero aunque yo no lo creía alguien llevó una corona de tulipanes rojos, con una pequeña leyenda al centro que decia "Live forever" y justo debajo "te amaré por siempre", lo cual me entristeció todavía mas.

Mis hermanos, estaban en un rincón de aquella sórdida y sombría habitación donde se llevaba acabo aquel sofocante funeral, estaban riendo sin querer reir y llorando por dentro, también en silencio. Mi papá estaba sentado a tres sillas de mi, solo también, con la mirada perdida, absorto en sus pensamientos, bien dice otra canción "every awful word you ever said is written in your ears when you miss sombody", y en las suyas estaban todas aquellas palabras que había dicho sólo por herir, aunque sin sentimiento verdadero.

Poco a poco, empecé a sentirme peor. Fuera lo que fuera ésto que me oprimía el pecho y la garganta se estaba volviendo más pesado. Me quité la corbata, ya no la soportaba mas.

Mi mamá me veía sin verme, sus ojos estaban clavados en los míos aunque parecía no saberlo. Luego parpadeo y volteó a ver a mis hermanos, después a mi papá y las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos y a recorrer su cara. Después volteó hacia el ataud negro, quitó un tulipan de la extraña corona que había sido acomodada detrás de la cabecera del ataud y lo colocó dentro de él, no ví donde exactamente pero por la ubicación supuse que había sido en el pecho de la persona que yacía ahí.

Escuché de una persona que entró en la habitación, que estaba listo el crematorio, que era cuestión de minutos para que vinieran por el ataud. Mis papás y mis hermanos salieron un momento, yo me quedé ahí. "Lately did you ever feel the pain in the morning rain as it soaks you to the bone?" era curioso, también era una mañana lluviosa y el ruido de la lluvia que caía golpeando el techo mi trajo a la mente ésta otra canción, junto con la imperiosa necesidad de escuchar de nuevo ése solo de guitarra.
Quise ver dentro del ataud antes de que se lo llevaran, así que me levanté con la corbata en la mano y me dirigí lentamente hacía el ataud, antes de llegar a él vacilé un poco porqué no me gusta ver a los difuntos dentro de sus ataudes, ya que se vuelve prácticamente imposible para mi olvidar esa imagen y recordarlos de otra manera, pero aún así, lo hice.
Llegue al ataud y me detuve a un costado de él, primero observé con detenimiento la corona de tulipanes rojos...Live Forever... pensé, es demasiada coincidencia... mi canción favorita...
Cuando lo ví, mi corazón practicamente se detuvo. Era yo. Yo estaba dentro de ese ataud. Eran tulipanes rojos para mi, era mi canción favorita "live forever". Era yo el que estaba solo sentado frente a mi ataud negro, presente en mi propio funeral. Era mi muerte la que me provocaba ese sentimiento que oprimía el pecho y la garganta. Era a mi a quien iban a cremar en cuestión de segundos. Era yo...
Volví a sentarme en donde estaba sentado, completamente desconcertado y confundido. Una mujer que había visto en sueños y que ya en alguna otra ocasión había descrito, se sentó junto a mi, me tardé en reconocerla pero logre hacerlo antes de que ella me dijera quien era. Me sonrió y después de algunos segundos me dijo "ya habías descrito nustro encuentro, pero jamás habías descrito lo que pasó después, bueno, esto es lo que pasa después" mientras posaba su mano en mi nuca. Era dulce, delicada y sumamente bella, incluso mas de lo que habría podido describir cualquier día de mi vida.
"Ven" me dijo mientras me tomaba de la mano al mismo tiempo que levantaban mi ataud y me llevó detras de él hasta el crematorio. Cuando metieron el ataud al fuego, ella me abrazó y murmuró a mi oido "ha llegado la hora mi vida, pronto todo habrá terminado", miré por ultima vez a todos a mi alrededor y lloré, no por arrepentimiento sino por tristeza... y mientras el fuego me consumía ella y yo nos desvanecíamos en silencio...
p.st.