miércoles, 25 de mayo de 2011

Cast Away (Fading Away)


I love to live my exile in the night
I am a refugee underneath the stars
I like to walk across and all over the seas
I like to be a cast away inside my dreams

But suddenly everything falls down
If i can´t hold your hand anymore
I feel i´m little less alive everyday
I feel that i´m slowly fading away

I like to keep my thoughts under the silence
I like creating stories of tears and happiness
I like to talk alone when the wind is blowing
I like to sit down the pouring rain in the morning

I never wanted to love you this much
I was fine before i heard your voice
Love sometimes is not a choice
Love sometimes is not what we´re waiting for

And everything falls down to the ground
When you say you happiness isn´t by my side
I feel i´m little less alive everyday
I feel that i´m slowly fading away...


p.st...

viernes, 6 de mayo de 2011

Sábanas Rojas

"...Aún así, ella desea con tanta fuerza esas manos que hacen estremecer su cuerpo, que todas las noches las sigue esperando en la oscuridad, para poder volver a tener la fortuna de vivir, aunque sea una sola vez, sus sábanas rojas..."


Finalmente llegó el día. Lo había visto venir desde hace ya años. Y hoy, por fin, había llegado. Sacó de una caja de plástico roja con blanco algunos recuerdos, pero en especial una carta que ella le había escrito años atrás, y que por supuesto había leido en aquellos ayeres, pero que hoy, que el día había llegado, leería una vez más.

Observó la carta, un poco arrugada y manchada por el inevitables paso de los años, como tratando de recordar las palabras exactas que ahí estaban escritas, cuando en realidad solo huía unos instantes más del dolor que sabía que habrían de provocarle.

Prendió un cigarro y desdobló aquella carta lenta y cuidadosamente, temeroso de lo que pudieran llegar a ocasionarle a su corazón aquellas palabras que, tal vez el día de hoy, ya no tuvieran el mismo sentimiento que alguna vez les impregnó la persona que la escribió.

Aún así continuó resignado y empezó a leer la carta con el mismo cuidado y la misma parsimonia con la que se lleva a cabo un via crucis en un claustro. "Debo confesarte que aún sigo pensando mucho en ti..." empezaba la carta, "...no hay razón siquiera para darle vida a alguna esperanza de estar contigo porque tu ya no sientes nada por mi." terminaba el primer párrafo. Éstas últimas palabras fuerón una pinza que le oprimió el corazón, mas que nada porque, él, en su absurda y extraordinaria estupidez, había infringido dolor en la persona que más amaba.

Poco a poco fué recorriendo con sus ojos aquella carta, leyendo una y otra vez cada uno de los párrafos llenos de dolor por el amor que se le escapaba de las manos a la persona que la había escrito, a ella. "Todavía recuerdo el día que me dijiste que nada te iba a dar mas gusto que yo pudiera escucharte de nuevo y que siempre estarías ahí, disponible para mi..." decía éste parrafo y continuaba "...pero pues hay algunas palabras y frases que para los que las leen o escuchan quedan impregnadas en el alma y para los que las dicen o escriben simplemente se las lleva el olvido". Respiro profundamente, las piernas le temblaron y su cuerpo se estremeció,¿Cómo perdonas a alguien que, amando tu tanto, te da la espalda y te hiere en lo mas profundo de tu ser? pensó. Tal vez el castigo estaba en perder a esa persona para siempre, en saber que ya no te necesita y peor aún en saber que su felicidad ya no es la tuya.

La carta terminaba "Hoy siento que he muerto y quedado sin sentido". El dolor fue amargo, y profundo, como cuando tienes la certeza de haberte convertido en álguien que siempre repudiaste y que no volverás a ser quien eras jamás.

Después de leer dicha carta una y otra vez, cerró los ojos por unos instantes mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Todas y cada una de las palabras torturaban su alma y su corazón, todas y cada una de las palabras lo hacían sentir miserable, después de todos éstos años comprendió lo equivocado que siempre estuvo, comprendió que el tiempo no tiene piedad y que el mismo tiempo, mientras a ella la alejaba cada día un poco más de su lado, a él le había hecho mantener muy tenue esa llama prendida en su corazón, y hoy era el día de darse cuenta que esa llama ahí seguía, de sentirla crecer, de flagelarse por no haberle hecho caso cuando podía, de arrepentirse por haberse dejado envolver en la oscuridad de unas alas incapaces de sentir amor,y peór aún sin poder tener redención.

Hoy era el día para entender que el hubiera, como una realidad no existe, pero que ese mismo hubiera como una mera suposición existe solo para hacernos sentir todavía mas dolor...


p.st.