viernes, 11 de mayo de 2012

La Vida en la Noche (Despertar)

Tercera y última parte.


Y al fin llegó el momento, fue algo extraordinario. El tiempo se detuvo y por unos segundos, todo dejó de ser…

Todo dejó de ser bello, dejó de ser hermoso, pero también todo dejó de ser oscuro, de ser siniestro. Todo dejo de moverse. Fueron momentos de silencio, lejos de la preocupación y la tranquilidad. Momentos que desearíamos fueran eternos.

Las tinieblas se empezaron a disipar, y justo antes de que llegara la luz, todo fue cubierto de niebla. Fue justamente ahí, donde todo quedó inmóvil, suspendido.

Y las palabras e imágenes que se encontraban recorriendo algún camino, algún cielo o algún mar, quedaron suspendidas también, perdiendo todo su significado, toda su voz, todo su brillo, toda su esencia. Lo pasado, lo presente y lo futuro perdió importancia, la mente, el corazón y el alma quedaron en blanco completamente, quedaron inhertes a la relación absurda e inexistente que, en ese momento había entre el espacio y el tiempo.

La niebla, es decir, la mano de Aquel que es eterno, lo cubrió todo y nos hizo recordar que así como El, lo inevitable, es y será en todo momento, inevitable. Nos hizo recordar que el mañana viene del ayer y que el ayer vendrá mañana, y, aunque parezca que no tiene sentido, no es tan difícil darse cuenta de que el ayer y el mañana, no son mas que el hoy, y es en el hoy precisamente donde vivimos, donde somos conscientes de las palabras que decimos y de las cosas que hacemos, de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos.

La niebla lo cubrió todo, un momento suspendido, un momento que desearíamos fuera eterno. No hay tiempo que corra, tiempo que vuele, tiempo que valga. Un momento suspendido, un momento que da lugar a una transición casi imperceptible, un nuevo comienzo, una decisión. Si eres capaz de verlo, capaz de sentirlo, sabrás en ese instante casi inconsciente, que la nada es ese momento donde no estas mas que tu, frente a ti mismo, bajo la niebla, suspendido en lo inevitable que es tener, tarde o temprano, que reconocerte, aceptarte y lidiar contigo mismo. Hoy, mañana y cada segundo de cada día del resto de tu vida.

Si, la niebla lo cubrió todo, un momento suspendido, un momento que desearíamos fuera eterno, un momento que terminó una vez mas,  dándole paso a la conciencia que le da vida, de nuevo, a la luz…


p.st. 

jueves, 10 de mayo de 2012

La Vida en la Noche. (Las Pesadillas)

Segunda parte.


Esperando… esperando los vi venir. Aparecieron en la oscuridad, dejando tras ellos, un sutil halo blanco como de un humo puro y limpio que albergaba un apenas perceptible aroma de azufre sobre tierra mojada.

Sus pasos quedaron marcados en el suelo, junto a las flechas que utilizaron para penetrar las almas de todos aquellos que algún día dejaron de luchar por si mismos, adueñándose por siempre de los buenos tiempos que habrían de ser mostrados como botín de guerra a las generaciones que quedaban por venir.

Llegaron cuando nadie lo esperaba, el día menos pensado, haciendo de este un día que habrá de ser recordado eternamente, como el día donde aquellos incautos fueron muertos por no estar preparados para cuando los vientos de miseria cambiaran de rumbo y se dirigieran hacia ellos. Un día que en otras circunstancias jamás seria recordado, un día que pasaría sin pena ni gloria, como cualquier día lleno de hojas secas a la mitad de cualquier otoño, como un día que no fue vivido, un día que nunca vino, un día que jamás llegará.

El sonido de sus lanzas atravesando corazones, era como el del mas puro oro blanco enterrándose en el suelo con la fuerza de un tornado que destruye sin el más mínimo remordimiento todo lo que hay a su paso, dejando miedo, soledad y desolación por todos lados.

Esperando… esperando los vi aparecer. Los primeros traían consigo unas bestias encadenas del cuello. Las bestias eran negras como el abismo de los condenados, algunos de ojos azules como los mares en medio de una tormenta y otros, de ojos grises como las cenizas, pero todos brillantes como la sangre a la luz de la luna llena, con dientes y colmillos blancos como las estrellas del cielo y afilados como espadas hechas fuego y acero.

Las bestias eran la encarnación de aquellos que son dueños y habitantes de las tinieblas, y la forma de cada una de ellas era como la de un león. Eran leones negros, ávidos de mentes y espíritus, de tormentos y muertes, llenos de la mas temible ira, sedientos de sangre y angustia, de dolor y de miedo, capaces de crear realidades alternas terriblemente aterradoras, las cuales utilizaban para paralizar a los incautos antes de devorarlos, no sin antes hacerles sentir la culpa de todos sus pecados y el daño causado a través de los años, todo aquel daño producto de la envidia, la soberbia, la ira, la avaricia, todo aquel daño producto de la inmundicia de sus corazones y sus almas…

…El miedo creciente como el odio, el odio creciente como la maldad, la maldad creciente… dueña total… de la oscuridad…


p.st.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La Vida en la Noche. (Los Sueños.)

El siguiente relato -si es que puede llamársele así- está escrito en tres partes, de las cuales. esta es la primera...


Están sentados esperándote para poder empezar a vivir, anhelando una palabra de tu boca o una mirada para dejar de ver como gira el planeta, un ademán o un solo gesto para empezar a caminar, están sentados esperándote, viendo las palabras volar.

Están sentados esperando que los dejes entrar, imaginando de mil formas diferentes lo que será fundirse con todos los pensamientos que llenan tu mente, aguardando impacientemente a conocer tus sentimientos, a estimular tus emociones.

Están sentados esperando a poder cambiar un solo momento, aunque este sea indefinido, tu concepción del mundo, a entregarte fantasías, a fabricarte ilusiones, a regalarte lo que siempre has querido, a hacerte feliz de la única manera que nunca lo has sido.

Están sentados esperando que los dejes envolverte con la brisa del misterio, que te entregues completamente a las bondades de la serenidad, que los dejes mostrarte el camino a todos aquellos lugares donde nunca has estado y donde siempre has querido estar.

Están sentados esperando que dejes de derramar tus lagrimas para poder poner a tus pies el sol que llena con su luz plateada el cielo, para vestirte con la belleza de la luna y el misticismo de la niebla, para prender con estrellas tus velas.

Están sentados esperando para cubrirte con aguas celestiales cuando tengas frío, para hacer el viento soplar cada vez que quieras borrar un camino, para hacer la nieve caer cuando quieras a alguien contigo.

Están sentados esperando llenar de flores de colores cada uno de los pasos de tu andar, hacerte una cama de pétalos de lluvia cuando quieras descansar, entregarte un ramo de esperanza cuando creas que ya no puedes mas.

Están sentados esperando poder saciarse de tu aroma de inocencia en las mañanas, de tu salud y belleza a medio día, de tu insufrible y paciente amargura por las tardes, de la pasión que exhalas por las noches, de la tranquilidad que emanas por las madrugadas.

Están sentados esperando, están sentados esperando, están sentados…esperando...


p.st.