viernes, 12 de abril de 2013

Detrás de ti.


Camino, detrás de ti. Un paso, otro paso, un paso más y así sucesivamente. Siempre detrás de ti. Despacio, muy despacio y sin poder alcanzarte. Lentamente, te abres paso como lo has hecho a lo largo de los años y hoy, hoy no es la excepción.
Despacio, muy despacio me has hecho recordar cada segundo que he pasado a tu lado. Despacio, muy despacio me has hecho encontrar cada uno de esos sentimientos que creí haber perdido. Despacio, muy despacio me has hecho lamentar haber dejado libre cada palabra que, en mi inmadurez y poca sensibilidad, dije sin medir las consecuencias y que al final hicieron que el arrepentimiento y la impotencia terminaran hiriéndome.

Despacio, muy despacio te sigo y lloro amargamente por ti, por mi, por nosotros. Siempre has sabido cuando lloro por dentro, en silencio, escondido en la oscuridad de mis pensamientos, en las sombras que siempre han rondado mi corazón. Siempre has sabido muy bien que siempre he sido una persona reservada, melancólica, silenciosa. Eso no ha cambiado, ni lo hará. Lloro, lloro bajo la lluvia, con el viento azotando mi alma. Hoy lloro, paso a paso me siento descalzo, vulnerable y desprotegido detrás de ti.
Despacio, muy despacio, paso a paso, te abres camino sin mirar atrás. Yo te sigo como un pobre explorador de estrellas que cada noche, al caer esta, descubre su estrella favorita como si fuera la primera vez y la sigue a través del cielo hasta que la pierde en cada horizonte que ilumina un nuevo amanecer.

Despacio, muy despacio camino detrás de ti. Sigue lloviendo y siempre lo hará. Despacio, muy despacio te sigo. Paso a paso voy perdiendo un pedazo de vida, de corazón. Despacio, muy despacio camino detrás de ti y lloro porque a la vuelta de los años, la vida me enseñó lo poco que soy ahora que no caminas a mi lado y yo camino detrás de ti...

p.st.